Mis Heraldos Negros


La sonriente cara del cazador sigue mis huellas.
El horizonte está cubierto de nada.
Necesito, busco el agua.
La sangre seca y pegostiosa corre su camino.
Me cosquillea los pies.

El fin se acerca,
Ahora lo se.


Poder morder el pasto con la tierra me da placer.
Yo estuve aquí, que nunca se te olvide.

Los cuervos vuelan bajo anunciando la llegada de la sombra
Lagrimas con suspiros acarician mi cara.

Llego el momento,
Yo soy tuyo vida, y a ti regreso.